Jovial choque de generaciones

llega a los cines malditos vecinos, una comedia con el sello de judd apatow. no trasciende ni aporta nada nuevo, pero logra su objetivo de hacer reír, que ya es mucho. 



Sin duda uno de los nombres más importantes de la comedia americana actual es el de Judd Apatow, para bien o para mal. Con solo un puñado de películas dirigidas por él, pero con muchísimas producciones a sus espaldas, ha asentado las bases toda película cómica que se precie a día de hoy. Con su cine, dio un giro a las películas centradas en jóvenes que buscaban desesperadamente perder la virginidad para centrarse unos individuos bastante más maduros en lo referente a la edad, que no mentalmente. No es descabellado decir que ha creado un movimiento cinematográfico, en el que podemos encontrar tanto delante como detrás de las cámaras un grupo como poco interesante. Entre estos nombres se encuentran dos que traen a nuestras pantallas esta semana Malditos vecinos: El actor (y en ocasiones guionista y director) Seth Rogen y el director Nichollas Stoller. Ambos se han visto en numerosas ocasiones bajo el ala de esta ola, y aunque Apatow no figura en los créditos de este nuevo film, su nombre planea sobre él en todo momento.



Malditos vecinos trata sobre la rivalidad que surge entre una pareja de mediana edad que acaban de tener un bebé y una destructiva fraternidad que se trasladado a la casa de al lado. La película en este caso se abre a dos frentes: por una lado nos encontramos con los personajes típicos de las comedias de los 2000, gente que tiene que afrontar un nuevo estado de madurez para adaptarse a los retos de la vida; y por otro los típicos de films referentes a fraternidades y estudiantes que solo piensan en montar las fiestas más grandes y ruidosas posibles y en tener sexo con cuantas jóvenes puedan. En este punto tampoco estarían muy alejados de personajes de películas como los de la saga American Pie. En ambos bandos nos encontramos chistes comunes, algunos más típicos que otros, pero sin duda lo que más miedo podría provocar sería que la unión de estos dos estilos diera lugar a un pastiche difícilmente soportable. No es el caso, y de hecho (y como debía ocurrir) los mejores momentos quedan relegados a este choque generacional de estos individuos y a la guerra abierta que se declaran.



En gran parte todo funciona porque es una película que se nota hecha con ganas. No hay más que ver el reparto actoral, se nota que se lo han debido pasar en grande a la hora de realizar la película y lo transmiten al público. A Seth Rogen esto ya le sale solo, con todo el bagaje que tiene en este tipo de papeles y películas. Más sorprendentes resultan Zac Efron, perfecto para lo que se le requería, y Rose Byrne, a la que no está el público tan acostumbrado a ver en estos fregados, y que posee mucha química con Rogen, a pesar de estar un poco forzada en alguna escena. Nada que moleste tampoco. El resto del reparto, en el que encontramos nombres como Dave Franco o Christopher Mintz-Plasse, realizan el papel de secundarios comparsa, perfectos en su función aunque no lleguen a resultar entrañables (los amigos de la pareja protagonista daban para más). Entre sus numerosos aciertos también se apuntaría un acertadísimo uso de las referencias culturales, momentos de slapstick puntuales que no desentonan en absoluto, y en general un humor políticamente incorrecto que no llega a cruzar la barrera de lo burdo.

Sabiendo que habrá bastantes risas, aclarar que no estamos ante una obra que vaya a reinventar nada. Bebiendo de varias fuentes, sabe crear un conjunto compacto, pero tampoco hay nada que no se haya visto antes, ni algo que se vaya a imitar en el futuro. No hay en sus fotogramas ningún hallazgo visual o técnico más allá de una correcta realización general. Tampoco se le puede culpar de ello. Es un producto exclusivamente creado para hacer reír durante la hora y media aproximada que dura, y vaya si lo consigue. 



Tal vez en algún momento la narración se tambalea ligeramente, pero los guionistas Andrew J. Cohen y Brendan O'Brien siempre encuentran por donde salir de manera acertada y sin que se pierda el interés. No se retiene mucho tiempo en tu cabeza, pero sin duda se disfruta durante su visionado y consigue lo más importante, que el humor funcione y lo haga pasar bien. No es una obra de grandes aspiraciones pero tampoco lo pretende, y desprende un buen hacer por todos sus implicados que es de agradecer. Eso sí, deja una escena de lo más inspirada y que seguramente sea recordada dentro del humor reciente, que es esa desternillante y absurda fiesta “De Niro”. Escena concisa, nada estirada, que funciona de maravilla y que provoca sonoras carcajadas. Para pasárselo bien. 

malditos vecinos (neighbors - 2014) | ★★★½ | ESTRENO 9-5-2014 


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